¿Hacia qué lado gira la tierra?

Se marchó a la cama cuando los últimos invitados salían por la puerta. Dentro de ella aún hacía frío y se revolvía para calentarse un poco más los pies. Le dolía la garganta por haber cantado durante un par de horas a viva voz, recordando otros tiempos. Cuando los ojos le pesaron demasiado, los cerró. Y entonces una mano le acarició la cara y unos labios besaron su respingona nariz. Ella sonrío, víctima de un impulso. Abrió un solo ojo y allí estaba: ¿por qué tú no eres para mí? Eso fue lo que preguntó. Y él frunció el ceño y se llevo el dedo a la boca, con gesto de sabelotodo, y respondió: nunca nos hemos reecontrado en el buen momento. Guardate esta noche, porque mañana al despertar, sabrás que será la última vez que dormirás a mi lado.
Y así es como ella empezó el año, sabiendo que tenía por delante más de 360 días para volver a vivirlos como si fueran el último día. Él no se equivocó, fue la última noche que durmió a su lado e incluso, la última que simplemente compartió a su lado.

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